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Cabras y ovejas, en el gusto de los panameños
La llegada a Panamá de ciudadanos extranjeros a inicios de la década del 2000 en busca de una segunda residencia no solo incentivó la industria de la construcción, sino también la producción de cabras y ovejas.
En el país el consumo de productos lácteos a base de leche de cabra (yogur, leche y queso) y la carne de oveja cobró fuerza hace una década, y desde hace dos años esta actividad ha tenido un segundo empuje. El consumo dejó de ser casi exclusivo de extranjeros y ahora una buena parte de los compradores son nacionales.
El auge tiene de buen ánimo a los productores del sector, dice Hugo Castillero, ingeniero en producción animal que hace ocho años vio en la cría de cabras un futuro prometedor.
En una extensión de dos hectáreas, en su finca ubicada en El Espinal, distrito de Guararé, provincia de Los Santos, Castillero empezó la cría con dos cabras y hoy tiene 50 hembras y una planta productora de yogur.
Los atractivos precios en el mercado, la creciente demanda del producto y la necesidad de pocas tierras hacen de esta actividad un negocio más rentable”, aseguró Castillero.
Mientras que en una hectárea se pueden criar unas 30 cabras, en la ganadería la capacidad es menor, explicó el productor.
Sin embargo, la producción de leche de las 50 cabras que tiene Castillero no es suficiente para cumplir con los pedidos que le han hecho en el mercado local, por lo que ha solicitado a otros productores de Azuero que le vendan parte de su producción.
Semanalmente en la fábrica de yogur de Castillero se procesan unos 300 litros de leche, con un rendimiento de mil 200 envases unitarios de 8 onzas.
Los consumidores pueden conseguir el yogur a 1.25 dólar en el mercado, mientras que un litro de leche de cabra se fija desde 3.50 dólares aproximadamente.
Mejoramiento genético
La falta de disponibilidad de pie de cría para la venta es una de las limitantes para que la producción de cabras y ovejas se incremente en el país.
Para mitigar este inconveniente e incentivar la actividad, productores y entidades agropecuarias trabajan en el mejoramiento genético de las razas.
Richard Bennett, presidente de la Asociación de Productores de Ovinos y Caprinos de Panamá Oeste (Apocapo), manifestó que uno de los potenciales de este mercado se fundamenta en el mejoramiento genético.
“Las razas que existen en el país no son puras, por lo que se requiere importar nuevos pies de cría para mejorar la genética y ayudar a los productores”, dijo el presidente de Apocapo.
Para la cría caprina, en el país se utilizan razas como Saane, Alpina y Toggenburg, mientras que en la ovina las más famosas son Dorper, Katahdin, Black Belly y Peli Buey .
Estos animales se importan de México, Estados Unidos y Canadá.
En 2008 se importaron desde México 60 cabras y 80 ovejas, entre hembras y machos, a través de una inversión de 280 mil dólares aproximadamente para mejorar las razas en el país, informó Carlos Saldaña, investigador del Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap).
Aunado a esto, el Instituto Nacional de Agricultura (INA) abrió el centro de reproducción caprina, donde se trabaja con razas como Saane, Alpina y Toggenburg, las más comunes en el país.
Según el censo agrícola de 2001, en Panamá existían alrededor 7 mil cabras y 10 mil ovejas; sin embargo, Saldaña asegura que a la fecha la cifra supera las 15 mil cabras y 16 mil ovejas.
El gusto por los derivados de la leche de cabra y la carne de oveja entre los consumidores hace atractiva la actividad. Incluso, algunos productores han dejado la cría de puerco para dedicarse a la producción caprina.
Fuente: www.prensa.com
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